Prestación por desempleo

Cuando hablamos de una “prestación por desempleo”, generalmente nos referimos a una ayuda económica que se nos otorgará cuando ha concluido una relación laboral. Sin embargo, también incluye la “ayuda familiar”, u otro tipo de ayudas a tener en cuenta.

Aquellos parados que hayan finalizado su prestación por desempleo y los diferentes subsidios que se conceden a continuación, siempre y cuando reúnan una serie de requisitos, podrán cobrar una prestación por desempleo.

Estas ayudas son reguladas por el SEPE por lo que, si tenemos algún tipo de duda, tendremos que ponernos en contacto con ellos.

Tipos de prestaciones por desempleo

Desde el SEPE se nos presentan tres tipos de prestaciones por desempleo:

  • Paro: Es la ayuda más habitual, aquella que nos concederán cuando nos hayamos quedado sin trabajo, es un tipo de prestación contributiva.
  • Subsidio: Una vez que se haya terminado el paro, también tendremos la opción de tramitar el subsidio por desempleo.
  • Ayudas extraordinarias: Después del subsidio también hay ciertas ayudas, aunque los requisitos para poder acceder a las mismas son mucho más complejos de reunir.

¿Quién puede acceder a una prestación por desempleo?

  • Personas que han perdido su trabajo por un despido involuntario (es decir, que no se han ido por ellos mismos de la empresa). Aquí podemos encontrar una cierta confusión: tanto como si el despido es procedente, o como si es improcedente, el ex trabajador tendrá derecho a paro. Ahora bien, si fuera improcedente, también tendrá derecho a una indemnización, aunque eso ya es otra historia.
  • Españoles que hayan estado desempeñando algún tipo de trabajo en el extranjero y que hayan decidido volver al país.
  • Presos que hayan estado en prisión y que hayan salido tras cumplir con la pena.
  • Aquellas personas que trabajen en Extremadura o en Andalucía, si son trabajadores legales del campo, también pueden pedir la prestación por desempleo.

Condiciones de las prestaciones

Paro

Para tener derecho a paro debemos haber cotizado un mínimo de 365 días durante los seis años anteriores a la baja. También tenemos que estar afiliados a la seguridad social, demostrar que estamos buscando activamente empleo, no tener la edad para jubilarnos, darnos de alta como “demandantes de empleo” y, además, no estar cobrando una prestación de la seguridad social (aunque si bien es cierto algunas son compatibles con el paro, por lo que deberíamos informarnos sobre ello).

Subsidio por desempleo

Para acceder al subsidio por desempleo, como no es una prestación contributiva, no tendremos que haber cotizado los 365 días que se establece para acceder al paro. Pueden acceder a este subsidio aquellas personas a las que se les haya terminado el paro, o bien que no dispongan de las cotizaciones adecuadas como para llegar a él.
Tampoco podemos tener unas rentas que superen el 75% del SMI, y tendremos que habernos suscrito al “servicio de empleo autonómico) de cada comunidad cuestión.
Por otra parte, cada tipo de subsidio tiene sus ciertos requisitos que se deben de cumplir.

Ayudas extra

Dentro de las ayudas extra nos encontramos con tres tipos de prestaciones diferentes.

  • Renta activa: Este tipo de ayuda exigirá que contemos con la edad de, como mínimo, 45 años, aunque es cierto que existen ciertas excepciones a contemplar.
  • Plan Prepara: Plan específicamente diseñado para los “parados de alta duración).
  • Programa de Activación para el empleo: Para acceder a este tipo de programa tendremos que haber agotado las ayudas anteriores, y tiene que haber pasado un tiempo de seis meses.

Con todos estos datos, ya lo tienes claro a la hora de solicitar o no una prestación por desempleo.